¿QUÉ ES LA MÚSICA Y EN QUÉ CONSISTE?

Según la definición tradicional del término, el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de melodía, armonía y ritmo, a través de la intervención de complejos procesos psico-animales. El concepto de música ha evolucionado desde su origen en la antigua Grecia, donde la poesía, la música y la danza se unieron sin distinción como arte unitario. Desde hace varias décadas la definición de lo que es y lo que no es la música se ha vuelto más compleja, ya que destacados compositores, en el marco de diversas experiencias artísticas fronterizas, han producido obras que, si bien podrían considerarse musicales, amplían los límites de la definición de este arte.

Las definiciones parten del interior de las culturas, por lo que el significado de las expresiones musicales se ve afectado por cuestiones psicológicas, sociales, culturales e históricas. De esta manera, surgen múltiples y diversas definiciones que pueden ser válidas a la hora de expresar lo que se entiende por música. Ninguno, sin embargo, puede considerarse perfecto o absoluto.

Una definición bastante amplia determina qué música es sonoridad organizada (según una formulación perceptible, coherente y significativa). Esta definición se basa en el supuesto de que -en lo que sensualmente se puede llamar “música“- ciertos patrones de “flujo sonoro” pueden ser percibidos como una función de cómo las propiedades del sonido son aprendidas y procesadas por los humanos (incluso hay quienes lo consideran también por los animales).

Hoy en día es común trabajar con un concepto de música basado en tres atributos esenciales: que utiliza sonidos, que es un producto humano (y en este sentido, artificial) y que predomina la función estética. Si tenemos en cuenta sólo los dos primeros elementos de la definición, nada diferenciaría la música del lenguaje.

En cuanto a la función “estética”, se trata de un punto bastante discutible; así, por ejemplo, un “jingle” publicitario no deja de ser música porque cumple una función no estética (intentar vender una mercancía). Por otro lado, hablar de una función “estética” presupone una idea de la música (y del arte en general) que funciona autónomamente, ajena al funcionamiento de la sociedad, como lo vemos en la teoría del arte del filósofo Immanuel Kant.

Jean-Jacques Rousseau, autor de las voces musicales de L’Encyclopédie de Diderot, más tarde recogidas en su Dictionnaire de la Musique, la definió como “El arte de combinar sonidos de una manera agradable al oído”.

Según el compositor Claude Debussy, la música es “un conjunto de fuerzas dispersas expresadas en un proceso sonoro que incluye: el instrumento, el instrumentista, el creador y su obra, un medio de propagación y un sistema de recepción”.

La definición más común en los manuales de música es bastante similar a esta: “La música es el arte de combinar bien los sonidos en el tiempo”. Esta definición no se detiene a explicar qué es el arte, y presupone que hay combinaciones “bien hechas” y otras que no lo son, lo que es al menos discutible.

Algunos estudiosos han definido y estudiado la música como un conjunto de tonos dispuestos horizontalmente (melodía) y verticalmente (armonía). Este orden o estructura que debe tener un grupo de sonidos para ser llamado música está presente, por ejemplo, en las afirmaciones del filósofo alemán Goethe al compararlo con la arquitectura, definiendo metafóricamente la arquitectura como “música congelada”. ElArchivo: OP27 1 sec mov.png La mayoría de los estudiosos están de acuerdo en el aspecto de la estructura, es decir, en el hecho de que la música implica una organización; pero algunos teóricos modernos difieren en que el resultado debe ser agradable o agradable.